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NO SOMOS DIFERENTES, La YMCA inclusiva para todos los niños y niñas, YMCA Tolima

Me llamo Juan Camilo Upegui y desde hace año y medio me encuentro incorporado en la YMCA TOLIMA trabajando como psicólogo del Programa Hogares Sustitutos, en la modalidad de discapacidad. Esta actividad implica relacionarme con niños y niñas con condiciones de vida particulares, y en mi rol como psicólogo intento desde mi quehacer diario potencializar el bienestar subjetivo en la población con la que laboro.

Trabajar con niños y niñas en condición de discapacidad ha sido una experiencia que ha resignificado positivamente mi vida en la dimensión personal y el plano profesional.

Antes de tal experiencia simplemente era un observador ante el fenómeno de la discapacidad, creía que las personas con estas características estaban destinadas a vivenciar una vida limitada, tal vez aburrida y con pocos momentos de felicidad. Sin embargo, solamente necesité de unos cuantos días de estar interactuando con esta población para darme cuenta que mi visión hacia el tópico de la discapacidad estaba totalmente errada.

A medida que me empezaba a relacionar con estos niños y niñas me di cuenta que la discapacidad simplemente es una particularidad de vida, nada más; algo así como decir que yo simplemente me demore un poco más en aprender, que me tarde un poco más en desplazarme de un sitio a otro, o que en lugar de percibir principalmente el medio externo con mis ojos lo haga a través de mi audición o del tacto que me permite experimentar mi piel. Gracias a la oportunidad que me brindo la YMCA TOLIMA de trabajar con estos niños y niñas, identifiqué con gran asombro que tales particularidades no limitaban la capacidad en esta población de experimentar una vida emocional plena, por el contrario, logré ser testigo de que la discapacidad no restringe la posibilidad de vivenciar en abundancia estados internos como el amor, la felicidad, el optimismo, la benevolencia y la espiritualidad, por el contrario gracias a las habilidades resilientes que desarrollan estas personas se puede llegar a tener el privilegio de experimentar estos estados endógenos con muchísima mayor intensidad ¡qué envidia!.

Hoy en día hago un llamado a no excluir a los niños y niñas en condición de discapacidad. Los invito a realizar el ejercicio de hacer una aproximación a esta población sin prejuicios y sin miedos. Los niños y niñas en condición de discapacidad son modelos a seguir si queremos entrar a experimentar una vida emocional más positiva y con mayor intensidad.