TEMA
4. SER HERMANOS EN LA ORACIÓN
Objetivo: Dimensionar la importancia de
la oración en la vida del cristiano y la vivencia
comunitaria como testimonio de fe.
Vivir en comunidad
Dios es la fuente de toda la vida,
nuestra vida está cimentada y construida en
Él, sin Dios no seríamos capaces de
vivir en comunidad. Para vivir en comunidad es necesario
reconocer que Dios ha dotado a cada uno y cada una
con talentos, habilidades y capacidades diferentes,
y si lo ha hecho así es porque sabe que somos
partes de un todo, que se complementan y tienen sentido
si permanecen unidas por el amor al Padre:
Porque de la manera que en un cuerpo
tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen
la misma función, así nosotros, siendo muchos,
somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de
los otros.
De manera que teniendo diferentes dones, según la
gracia que nos es dada.
Romanos 12, 4 – 6ª
Cuando hombres y mujeres se unen
solidariamente renunciando a todo egoísmo,
aislamiento o privilegio, su alianza es señal
de unidad, testimonio del amor de Dios y del poder
de su Reino. Vivir en comunidad es aplicar los valores
cristianos, en especial la solidaridad, el respeto,
y la tolerancia, para obrar por el bien común.
Todo afán de crear una comunidad basados en
principios diferentes termina en fracaso; la vida
en comunidad no es posible si ese espíritu
no lo abarca todo, nos otorga una espiritualidad mas
profunda, y al mismo tiempo nos habilita, para vivir
intensamente en la unidad del amor.
Y la multitud de los que habían
creído eran de un corazón y un alma; y ninguno
decía ser suyo propio nada, de lo que poseía,
sino que tenían todas las cosas en común.
Hechos 4, 32
El secreto de la vida en comunidad
reside en la libertad de autodeterminación,
de cada persona, es decir, en la libre decisión
personal que toma cada miembro de entregarse del todo
para todo y al mismo tiempo ejercer su propia voluntad
para el bien. Esta libertad sin la cual la vida en
común no es posible, consiste en una comunidad
donde hombres y mujeres están animados por
una profunda inquietud y fe en el Espíritu
.
La labor de la comunidad adopta formas
diversas que representan, todas ellas, abundancia
en la riqueza de Espíritu. La vida en comunidad
significa disciplina en comunidad, educación
en comunidad y entrenamiento continuo en el discipulado
de Cristo .
Les ruego, pues, hermanos, por el nombre
de nuestro Señor Jesucristo, que hablen todos una
misma cosa, y que no haya entre ustedes divisiones, sino
que estén perfectamente unidos en una misma mente
y en un mismo parecer.
1 Corintios 1, 10
Las
primeras comunidades cristianas
Las primeras comunidades estaban
integradas por cientos de fieles unidos por el mensaje
de amor de Jesucristo; las características
de esa vida en común unidad provenían
del Espíritu, de la concepción de la
vida como un todo indivisible. Los primeros cristianos
lo poseían todo en común, su amor era
plan y generoso y no excluía a nadie, hallaron
por la fe y el amor la manera de ayudarse mutuamente
y superar las diferencias que humanamente surgieran:
Todos los que habían creído
estaban juntos, y tenían en común todas las
cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y
los repartían a todos según la necesidad de
cada uno.
Y perseverando unánimes cada día en el templo,
y partiendo el pan en las casa, comían juntos con
alegría y sencillez de corazón, alabando a
Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor
añadía cada día a la iglesia los que
habían de ser salvos.
Hechos 2, 44 - 47
Los primeros cristianos sabían
orar conjuntamente, sabían que todos eran miembros
del cuerpo de Cristo, y trascendían, no se
conformaban con una vida material juntos, sabían
que el Reino del que su Maestro hablaba era espiritual,
y por eso, también permanecían unidos
en el amor, en la fe y en la oración, con sinceridad
de corazón.
Ámense sinceramente unos a
otros. Aborrezcan lo malo y apéguense a lo
bueno. Ámense como hermanos los unos a los
otros, dándose preferencia y respetándose
mutuamente.
Esfuércense, no sean perezosos
y sirvan al Señor con corazón ferviente.
Vivan alegres por la esperanza que tienen; soporten
con valor los sufrimientos; no dejen nunca de orar.
Hagan suyas la necesidades del pueblo santo; reciban
bien a quienes los visitan. Bendigan a quienes los
persiguen. Bendíganlos y no los maldigan. Alégrense
con los que están alegres y lloren con los
que lloran.
Vivan en armonía unos con
otros. No sean orgullosos, sino pónganse al
nivel de los humildes. No presuman de sabios.
No paguen a nadie mal por mal.
Procuren hacer lo bueno delante de todos. Hasta donde
dependa de ustedes, hagan cuanto puedan por vivir
en paz con otros.
Rom. 12, 9 – 18
Alababan a Dios entregando totalmente
sus vidas: enfrentaban juntos grandes peligros, daban
testimonio con una vida intachable, anunciaban el
mensaje de salvación, sabían cumplir
la voluntad de Dios y juntaban sus corazones y sus
voces para orarle al Padre.
¿Qué
es orar?
La oración es la comunicación
con Dios. Esta relación con Dios es la forma
que nuestro Padre Celestial ha provisto para que sus
hijos se comuniquen con Él. La oración
es esencial en la vida del cristiano. La fuente de
su vida espiritual es Dios en Cristo. El cristiano
que no utiliza las riquezas de la oración se
seca espiritualmente. El cristiano necesita poder
¿De dónde puede obtener ese poder? He
aquí la respuesta: “Fortaleceos en el
Señor y en el poder de su fuerza” (Efesios
6:10)
Jesús siempre se comunicó
con el Padre por medio de la oración. Él
nos dio ejemplo. (Mateo 26: 36-41)
Él nos enseñó
a orar, dirigiéndonos al Padre en su nombre.
(Juan 14:13-14)
Esta oración debe nacer de nuestro
corazón y con nuestras propias palabras. (Mateo 6:7)
Hablarle a Dios debe ser algo que nazca desde lo más
profundo del corazón, y por eso debe surgir
como parte de esa comunión intima y personal
con Él. Lo que le digamos al Padre debe nacer
del amor y dirigirse al amor, debe ser como un manantial
que fluya del alma para hacernos sentir más
cerca de Dios; debe ser un producto de la fe y tendrá
efecto por esa misma fe:
Si mis palabras viven en ustedes, pueden
pedir lo que quieran a mi Padre, y se les dará.
Juan 15, 7
La fe y el amor deben ser los cimientos
y principales motivos de la oración, la oración
no debe provenir de motivos egoístas. Y al
orar debemos estar preparados para el resultado de
la súplica, porque cuando Dios obra lo hace
de formas inimaginables: la voluntad de Dios nadie
la entiende tu le pides lo que quiere y el te da lo
que necesitas, y no necesariamente es como lo pediste
pero siempre será mejor, porque Dios no se
equivoca.
Partes
de la oración
A. Confesión: esto
es pedir perdón por los pecados (1 Juan 1:9) y apartarse
de ellos (Proverbios 28:13), para poder acercarse limpio
delante de Dios y que la oración sea oída,
Isaías 59:2
B. Alabanza y adoración: esto es,
acción de gracias por lo que Dios ha hecho (salmo
100:4-5), exaltarlo por su grandeza, su majestuosidad y
su obra (Salmo 8:1-4)
C. Petición: suplicar la ayuda de
Dios en todas las necesidades. Dios nos autoriza a hacerlo
promete respuesta. (Jeremías 33:3; Mateo 7:7-11)
D. Intercesión: orar por otros
hijos de Dios (Efesios 6:18-19), por obreros de su
obra (Mateo 9:38), por las autoridades y por aquellos
que no conocen a Cristo (1 Timoteo)
Es importante comenzar inmediatamente
a orar, dedicando un tiempo determinado diariamente
en comunión con nuestro Padre Celestial. Se
sugiere hacer un plan definido, para formar el hábito
de la oración.
Tal vez parezca que orar es algo
complicado, pero solo se trata de hablar con Dios.
Estas sugerencias podrían ser útiles:
- Puedes alabarlo por lo que Él es: El creador
y sustentador del universo que aun así se interesa
por cada uno de nosotros.
- Puedes agradecerle por todo lo que ha hecho, lo que
hace y lo que ha prometido hacer por usted.
- Puedes reconocer delante de Él aquellas cosas
que usted hizo, dijo o pensó y de las cuales se
arrepiente. Dios nos dice que quiere y puede perdonarnos
nuestros pecados (1 Juan 1:9).
- Puedes orar por su familia. Tenemos un compromiso especial
de orar por quienes están cerca de nosotros.
- Puedes orar por otros: amigos o vecinos que tienen
necesidades tanto físicas como espirituales.
- Puedes orar por usted mismo. Pídele a
Dios que te guíe en todo el acontecer del
nuevo día. Pídele que te ayude a resolver
algún problema que tengas. Pídele
que prepare oportunidades en las en las que puedas
servirlo.
La oración
da una fuerza insospechada
Jesús el Mesías, le
hablaba a su Padre de una forma íntima y cariñosa,
le llama Abba (papá o papito), demostrando
confianza y cercanía, mismas que deberían
poseer todos los cristianos, pues todos somos sus
hijos:
Porque todos los que son guiados por
el Espíritu de Dios, estos son hijos de dios.
El Espíritu da testimonio a nuestro espíritu,
de que somos hijos de Dios.
Romanos 8, 14 y 16
Y sabemos que a los que aman a Dios,
todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme
a su propósito son llamados. Porque a los que antes
conoció, también los predestinó para
que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo, para
que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Romanos 8, 28 – 29
Aquí se evidencia que Jesús
se ha convertido en un verdadero hombre, y su humanidad
se expresa en el temor, dolor, la sensación
de separación, sin embargo, es el nuevo hombre
que Dios quiere: obediente, humilde de corazón,
confiado en su Padre, dispuesto a cumplir con su voluntad
aun cuando esta difiera de la suya. Y en los momentos
de mayor aflicción es cuando precisamente Él
se abandona en las manos de su Padre y eleva una plegaria
al cielo, para tomar fuerzas y cumplir con la voluntad
de Dios.
Jesús nos dice a nosotros
y a sus discípulos: ustedes también
necesitan urgentemente de la oración, tú
mismo eres demasiado débil para soportar la
condición de ser cristiano verdaderamente.
Por eso, es necesario que te unas en oración
a la fuente de la fuerza divina. Si no, has de caer
en el momento de la tentación . Solo con una
oración sentida y verdadera tendremos la fuerza
que se necesita para soportar las pruebas y batallas
que tienen que librar constantemente los cristianos.
Cómo debemos
orar
La oración se guía
por los siguientes principios:
- La oración no es falso espectáculo,
entra en tu corazón: es mi secreto para con
Dios. Cuando ustedes recen, no imiten a los que
dan espectáculo; les gusta orar de pie en
las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para
que la gente los vea. Yo se lo digo: ellos han recibido
ya su premio. Pero tú cuando reces entra
en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que
está allí, a solas contigo (Mateo
6, 5 – 6).
- La oración se realiza con sencillez, en
mis palabras, como hablando con mi mejor amigo o
amiga eso si con mucho respeto. Cuando pidan a Dios,
no imiten a los paganos con sus letanías
interminables: ellos creen que un bombardeo de palabras
hará que los oiga. (Mateo 6, 7).
- Ese dialogo entre el padre y nosotros esta enmarcado
en la confianza y la honestidad, estando seguros
que nuestro padre nos escucha y El me conoce mejor
que ni yo mismo. No hagan como ellos, pues antes
de que ustedes pidan, su Padre ya sabe lo que necesitan.
(Mateo 6, 8)
La perfecta oración es aquella
en la que nos reconocemos como hermanos en Cristo:
Padre nuestro que estás en los
cielos, santificado sea tu nombre.
Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo,
así también en la tierra.
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Y perdónanos nuestras deudas, como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores.
Y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos
del mal;
Porque tuyo es el Reino, y el poder, y la gloria, por todos
los siglos. Amén.
Mateo 6, 9 – 13
Sin embargo, lo más importante
es dedicar cada día un momento para encontrarnos
a solas con nuestro Padre: comenzar el día
de la mano de Él, y concluirlo dándole
gracias por los favores recibidos durante el día,
pidiendo perdón y haciendo un firme propósito
de enmendar los errores cometidos. Hagamos caso a
las palabras de Mahoma :
Haz oración de rodillas. Ora de
pie,
Ora acostado, Ora sentado.
De noche o de día…
Pero haz oración
No olvidemos que Dios escucha y atiende
aun el más pequeño de nuestros intentos,
en Él que conoce nuestro ser y que nos ama
con amor infinitamente misericordioso tendrán
eco nuestras palabras. Pero Dios no quiere que estemos
solos, es su deseo que nos unamos a nuestros hermanos
en oración y de esta manera nuestras suplicas
serán escuchadas.
Otra vez les digo, que si dos de ustedes se pusieran
de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que me
pidieran, les será hecho por mi Padre que está
en los cielos. Porque donde dos o tres se reúnen
en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
Mateo 18, 19 - 20
Aplicación:
Se sugiere desarrollar el tema bajo las siguientes
etapas:
ETAPA
|
DESARROLLO |
REQUERIMIENTOS |
| 1. DE AMBIENTACIÓN |
Al ingresar al salón donde se desarrollará
la sesión los participantes encontraran un velón
encendido en el centro del salón y las sillas
ubicadas alrededor de espaldas a la luz. Sobre cada
silla encontrarán una tarjeta con la cita: Juan
8, 12.
Cada uno meditará acerca de esta cita y realizará
una oración personal. Entonces todos se pondrán
de frente a la luz, se tomarán de las manos y
realizaran una oración, acompañada de
cantos.
|
- Velón
- Sillas
- Tarjeta con la cita bíblica
- Cantos (ver anexo de cantos)
|
| 2. CONCEPTUALIZACIÓN |
El facilitador asignara a los jóvenes
un tiempo de 10 o 15 minutos para realizar la
lectura introductoria, enfatizando el rescatar
y recordar las ideas más importantes de
la lectura. |
- Cartilla de trabajo |
| 3. EXPERIENCIAL |
Cada participante recibirá un lapicero y fotocopia
de la GUIA DE ORACION, la cual deberán llenar
de manera personal y en silencio. Se invitará
a los participantes que deseen a compartir su oración
escrita.
Inmediatamente, se entrega dos pequeñas hojas,
se da un momento para reflexionar y para que desde su
corazón realicen una petición sobre una
necesidad especial y la escriban en una hoja.
Realizada esta oración personal, cada uno pasará
a quemar el papel en una vasija ubicada en el centro
del salón.
En la otra hoja, escribirán el compromiso que
están dispuestos a asumir en el cumplimiento
de ese anhelo. Este se pega en la cruz en símbolo
de petición directa a Dios.
Si quieren comparten lo escrito.
Se recomienda hacer una oración comunitaria
teniendo en cuenta las partes de la oración,
y acompañarla con cantos. |
- Guía de oración (ver material de apoyo
1)
- Lapiceros
- Hojas pequeñas
- Vasija para quemar los papeles
- Velón
- Cruz
- Cinta
- Cantos adecuados para cada momento de la oración
(ver anexo de cantos)
|
| 4.OBSERVACIÓN
Y REFLEXIÓN |
Se compartirá un delicioso capuchino
sin licor acompañado de galletas (u otro refrigerio)
y se agradecerá a todos los participantes su
asistencia y se motivará a llevar en alto siempre
esa luz de Cristo encendida, para poder llegar y servir
a los demás nuestros hermanos.
Durante el compartir, cada uno expresará lo
que ha significado el hacer parte del proceso de formación
en el Plan Nacional de Formación de Voluntarios,
y como están aplicando los aprendizajes no
solo en su voluntariado, sino en su vida personal.
Pueden además hablar de temas personales. La
idea de este espacio es tener un momento para fortalecer
los lazos de fraternidad entre los voluntarios.
|
- capuchino
- Galletas (u otro refrigerio)
|
| 5.CONCLUSIONES |
El facilitador dialogará con los participantes
acerca de la temática abordada en la sesión,
enfatizando los aspectos más importantes.
No existen fórmulas para vivir en comunidad,
cada comunidad se edifica de una manera diferente, pero
solo prospera cuando se forja sobre las bases del amor,
la fe y la fraternidad, en Cristo.
Orar es el mecanismo que tenemos para comunicarnos con
Dios, y debemos dedicar un momento de cada día
para hacerlo. Una forma de crecer como comunidad es
mantenernos unidos en la oración.
|
|
| 6.BITÁCORA |
Cada participante escribirá sus percepciones
y sentires de la sesión, así como
las ideas principales a nivel temático. |
Bitácora |
| 7.EVALUACIÓN
DE LA SESIÓN |
Diligenciar formato de Evaluación |
Evaluación |