TEMA
5. TÚ DEBES SER EL MENSAJERO DE JESÚS
Objetivo: Identificar en la Misión
de la ACJ el principio evangélico que inspiró
a los apóstoles.
Nacimos para algo
más
Hace un par de meses buscando el
regalo ideal para una amiga, me encontré con
un regalo de Dios para mí y como Dios actúa
de formas insospechadas, creo que lo hizo para que
pudiera llegar también a tus manos, la oración
de Jabes:
Y Jabes fue más ilustre que sus
hermanos, y su madre lo llamó Jabes, diciendo: Porque
lo di a luz con dolor. Jabes invocó al Dios de Israel
diciendo: ¡Oh, si en verdad me bendijeras, ensancharas
mi territorio, y tu mano estuviera conmigo y me guardaras
del mal para que no me causara dolor! Y Dios le concedió
lo que pidió
1 Crónicas 4, 9 - 10
En esta oración pueden identificarse
varios aspectos, Jabes (condenado desde el nacimiento
a una vida de dolor a causa de su nombre), se entregó
a la voluntad de Dios y se atrevió a realizar
4 peticiones: (1) un milagro sobrenatural, una bendición;
(2) que ampliara sus fronteras y le diera una vida
mejor y más grande; (3) que el poder y el amor
de Dios lo acompañara y le diera fortaleza;
(4) por último, que lo alejara al mal y no
lo dejara caer en tentación, para que él
pudiera cumplir siempre con la voluntad de Dios. Y
Dios le concedió lo que Jabes le pidió,
porque esta oración fue sincera y porque Jabes
sabía que Dios siempre quiere algo mas para
nosotros.
Tu también naciste para algo
mas, por eso haces parte de la familia ACJ y por eso
desempeñas en tu vida el rol que tienes hoy
(estudiante, abogado, médico, músico…),
porque Dios quiere que hagas grandes cosas para Él,
por eso cada día aumenta tus oportunidades
y tu influencia para que tu toques mas vidas y las
acerques a Él. Pero quiere que nosotros estemos
dispuestos a recibir todo lo que Él quiere
darnos y hacer a través de nosotros , por eso
si decidimos aceptar a Cristo en nuestra vida debemos
al igual que Jabes orar para que Dios nos otorgue
lo necesario para cumplir con nuestra Misión.
Extender el Reino
de Dios
Si observas la Misión de nuestro
movimiento, notarás que inicialmente ya has
aceptado un reto importante para Dios: Extender su
Reino. Y esta Misión significa tener un encuentro
personal con Cristo, aceptación y cumplimiento
de su Palabra, y por lo tanto una afirmación
de la identidad cristiana, una declaración
de fe y compromiso vivo, un llamado para dar testimonio,
anunciar la Buena Nueva de Jesús y llamar a
la unidad de los hermanos,.
Pero, ¿Qué significa
“Extender el Reino de Dios”?, significa
preparar el terreno para que la semilla de la Palabra
germine. El Reino de Dios es donde Él mismo
es amo y señor; donde se hace su voluntad y
se vive su palabra; donde hombres y mujeres se encuentran
con Jesús, deciden de corazón seguirlo
y comprometerse con Él y su evangelio; donde
todos viven en común unidad para la gloria
del Padre. (Ver Mateo 13, 24 – 52).
En otras palabras, “Extender
el Reino de Dios”, significa que siempre que
podamos contribuir a que una situación mejore
o un problema o conflicto se resuelva debemos hacerlo,
porque la responsabilidad de hacer de este mundo un
mejor lugar para vivir es de todos; el mayor compromiso
debe asumirse por nuestra condición de hijos
del Padre; debemos ser testimonios de Jesucristo y
ser los obreros que Él necesita para la extensión
de su Reino a través de la ayuda a nuestros
hermanos.
Un llamado celestial:
Id y haced discípulos
Todos tenemos algo que guía
nuestras vidas. La mayoría de los diccionarios
definen el verbo guiar como “mover, conducir
o empujar”. Sea que conduzcas un automóvil,
martilles un clavo o lances una pelota, eres tú
quien guía, empuja o mueve ese objeto en ese
instante. Ese es el llamado de Dios:
Antes de que te formaras en el vientre
te conocí, y antes de que nacieras te santifiqué,
te di por profeta a las naciones.
(Jeremías 1, 5).
A muchos los guía la culpa,
la ira y el resentimiento, el temor, el materialismo
o las expectativas de los demás. Somos el resultado
de nuestro pasado, pero no tenemos que ser prisioneros
del mismo. El propósito de Dios no está
sujeto a tu pasado. Dios, que convirtió a un
asesino llamado Moisés en un líder y
a un cobarde llamado Gedeón en un héroe
valiente, también puede hacer cosas increíbles
con el resto de vida. Hay cinco grandes beneficios
de vivir una vida con propósito:
Conocer tu propósito da sentido
a tu vida.
Conocer tu propósito simplifica tu vida.
Conocer tu propósito enfoca tu vida.
Conocer tu propósito estimula tu vida, y…
Conocer tu propósito te prepara para la eternidad.
El llamado que sientes, que te impulsa
y que le da un propósito a tu vida, no es nada
menos que un mandato de Dios:
Después de éstas cosas,
designó el Señor también a otros setenta,
a quienes envió de dos en dos delante de Él
a toda ciudad y lugar a donde Él había de
ir. Y les decía: la mies a la verdad es mucha, más
los obreros pocos; por lo tanto, rueguen al Señor
de la mies que envíe obreros a su mies. Id.
(Lucas 10, 1 – 2).
Y dijo: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda
criatura.
Marcos 16, 15
Dios te llamó a ti especialmente,
y quiere que le sirvas ahora, que seas un obrero para
su mies; y no quiere que lo dejes para después,
quiere que aproveches la energía, la vitalidad
y la alegría de tu juventud para esta tarea.
Él quiere que tengas una nueva vida para Él:
Y acercándose, tocó el
féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo:
Joven, a ti te digo, levántate.
(Lucas 7, 14)
Y como es un Padre que te conoce
y sabe lo que implica servirle a él, las dificultades,
las pruebas, los temores a los que tendrás
que enfrentarte, se compromete contigo a acompañarte
y darte la fuerza que tu necesitas:
Y el Señor me dijo: No
temas porque eres joven, porque a todo lo que te envíe
tú irás, y dirás todo lo que
te mande. No temas delante de ellos, porque yo estoy
contigo. (Jeremías 1, 7 -8)
Pero además te dotó
de talentos, dones, capacidades, valores, cualidades,
para que puedas actuar como sus manos y ser su voz
para tus hermanos, y aunque parezca algunas veces
que no es suficiente, Dios nunca te va a pedir que
realices algo que no puedas hacer:
Aquí este joven, tiene
cinco panes de cebada y dos peces; mas ¿Qué
es esto para tantos? (Juan 6, 9)
Así es que ahora es tu decisión,
(Como siempre lo ha sido).Todos queremos que se nos
recuerde después de muertos. Pero al final
lo más importante no es lo que otros digan
de tu vida, sino lo que Dios diga. Cuando Dios te
pregunte: “¿Qué hiciste como mi
hijo Jesucristo? Y ¿Qué hiciste con
lo que te entregué?” ¿Cómo
responderás?
Cuatro claves para llevar a cabo la misión
de Dios en el mundo
1. “Cada uno debe agradar al
prójimo para su bien, con el fin de edificarlo”.
Romanos 15, 2
2. “Por eso también
puede salvar por completo a los que por medio de él
se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder
por ellos”. Hebreos 7, 25
3. “Entonces el Señor
respondió: ‘Ve por los caminos y las
veredas, y oblígalos a entrar para que llene
mi casa”. Lucas 14, 23
4. “El Señor no tarda
en cumplir su promesa, según entienden algunos
la tardanza. Más bien. Él tiene paciencia
con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino
que todos se arrepientan”. 2 Pedro 3, 9
Para qué difundir la Palabra de Dios
Difundir la Palabra de Dios no significa
que los cristianos esperen que se les busque y se
les pregunte. Significa, claramente, que ellos deben
ir a otros hombres y mujeres y, por su iniciativa,
deben orientar el dialogo hacia Jesús. Hablar
de Jesús no depende de la locuacidad de las
personas aludidas, se trata simplemente de obediencia
al encargo de Jesús: “vayan y prediquen.
Este encargo no les corresponde solamente a unos elegidos
sino a todos los creyentes .
Predicar o anunciar la Palabra, es
la manera en la que los creyentes invitamos a otros
a que conozcan a Jesús y a que lo sigan. Pero
esta tarea especial no debe hacerse de cualquier manera,
se requiere del empleo de estrategias que hagan atractiva,
animada y eficaz la manera en la que invitamos a otros
a conocer al Padre, y este anuncio debe estar acompañado
de un estilo de vida acorde al mensaje que anunciamos.
Por medio de Jesucristo recibí
el privilegio de ser apóstol, puesto a su servicio,
para que en todas las naciones haya quienes crean en Él
y le obedezcan. Entre ellos están también
ustedes, que viven en Roma. Dios los ama y los ha llamado
a ser de Jesucristo y a formar parte del pueblo santo. Que
Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo derramen
su gracia y su paz sobre ustedes.
Romanos 1, 5 – 7
¿Cuál es la mejor forma
de predicar? Quien viva con Jesús debe tomar
sobre sí la responsabilidad de sus decisiones
y debe confesar a otros su fe, ser discípulo
de Jesús no es un asunto privado. La fe debe
confirmarse en la vida con los demás, en el
mundo que nos rodea (en la familia, con los amigos,
en la escuela, en el trabajo) .
Entonces, ¿Para qué
anunciar la palabra de Dios?, para dar testimonio
de nuestra fe, para dar a conocer la Buena nueva de
Jesucristo a todas y todos, para animar a otros a
que se acerquen al Padre y lo conozcan, para que el
mundo crea:
Como Tú me enviaste al mundo,
así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me
santifico a mi mismo, para que también ellos sean
santificados en la verdad. Más no ruego solamente
por estos, sino también por los que han de creer
en mí por la Palabra de ellos.
Juan 17, 18 – 20
Evangelizar
ecuménicamente
El mundo en que vivimos está
dividido, y lamentablemente el pueblo de Dios también
está dividido. Por ello Jesús nos hace
un llamado a la unidad, ora por la unidad de su pueblo:
Que todos sean uno; como Tú, oh padre,
en mí, y yo en ti, para que también sean ellos
uno en nosotros; para que el mundo crea que Tú me
enviaste.
La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean
uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos y Tú
en mi, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo
conozca que tu me enviaste, y que los has amado a ellos
como también a mi me has amado.
Juan 17, 20 – 23
Dios a través de su Hijo,
nos otorga el don de la unidad – como acción
del Espíritu -, y es por la acción de
este Espíritu que se produce un acercamiento
de los hermanos, y por ello que en la fe como hermanos
en Cristo encontramos un tronco común. Justamente,
la ACJ influyó positivamente en la celebración
de la Conferencia Misionera Mundial de Edimburgo (1910),
y con ello, en el terreno ecuménico. No es
ninguna casualidad que grandes pioneros del ecumenismo
hayan militado en la ACJ: John Mott, W. A. Visser’t
Hooft, V. S. Asaría, Henry Dunant, entre otros.
Sigamos pues, el ejemplo de estos hermanos, para cumplir
con el llamado que el Padre nos hace para anunciar
el Evangelio y hacerlo, desde la unidad de la fe,
haciendo caso omiso a posibles diferencias eclesiales.
Ahora en Cristo Jesús, ustedes
que en otro tiempo estaban lejos, han sido hechos cercanos
por la sangre de Cristo. Porque Él es nuestra paz,
que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia
de la separación, aboliendo en su carne las enemistades,
la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para
crear en sí mismo de los dos uno solo y un nuevo
hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar
con Dios a ambos en un solo cuerpo.
Efesios 2, 14 – 16a
En el fondo lo que rompe la unidad
de los cristianos es la falta de amor, humildad, mansedumbre
y paciencia para con el otro. Desde nuestro papel
como voluntarios y comprometidos con nuestra Misión,
unámonos en Cristo para proclamar juntos el
Evangelio y tal como lo dice Pablo en Efesios 4, 1
– 3: “andar como es digno de la vocación
a la que fuimos llamados, con humildad y mansedumbre,
aceptándonos con amor, prestos siempre a guardar
la unidad del Espíritu en el vínculo
de la paz.
En la ACJ vivimos como hermanos en
la fraternidad, comprometidos con la tarea que el
Señor nos ha encargado de propiciar la unidad
del pueblo de Dios y de extender su Reino entre los
hombres y mujeres jóvenes, para acercarnos
mas con aquellos que como nosotros reconocen a Jesús
como Señor y Salvador.
Concluyamos este módulo con
una oración que se encuentra en el Libro de
Oración Común de la Iglesia Anglicana:
"Oh Dios, Padre de nuestro Señor
Jesucristo, nuestro único Salvador, el Príncipe
de paz, danos gracia para que de corazón consideremos
seriamente los grandes peligros en que nos hallamos por
nuestras desdichadas divisiones. Aparta de nosotros todo
odio y prejuicio, y cuanto pudiera impedir una santa unión
y concordia, para que así como no hay más
que un Cuerpo y un Espíritu, una esperanza de nuestra
vocación, un Señor, una fe, un Bautismo, un
Dios y Padre de todos, así seamos todos de un corazón
y un alma, unidos en vínculo sagrado de verdad y
paz, de fe y caridad, y con una mente y una voz te glorifiquemos,
por Jesucristo nuestro Señor. Amén”
Aplicación:
Se sugiere desarrollar el tema bajo las siguientes
etapas:
ETAPA
|
DESARROLLO |
REQUERIMIENTOS |
| 1. DE AMBIENTACIÓN |
Se sugiere realizar la reflexión Figuras de
arcilla.
Ambientar el salón, con música suave y
aromas, que faciliten la realización de la reflexión.
|
- Reflexión figuras de arcilla (Ver anexo 1)
- Música suave
- Velas o esencias aromáticas
- Aceite esencial
- Arcilla
|
| 2. CONCEPTUALIZACIÓN |
El facilitador asignara a los jóvenes
un tiempo de 10 o 15 minutos para realizar la
lectura introductoria, enfatizando el rescatar
y recordar las ideas más importantes de
la lectura. |
- Cartilla de trabajo |
| 3. EXPERIENCIAL |
Para tener una experiencia de mayor cercanía
con la Misión, se sugiere que los participantes
se pongan de acuerdo en una acción evangelizadora
a realizar: Esta puede ser una visita a un hogar de
niños, un grupo de adultos mayores, un grupo
de jóvenes, uno de los grupos de los programas
de su ACJ, una comunidad, otro. En este grupo deberán
presentar un mensaje cristiano aprovechando los talentos
que cada uno tiene.
Es importante emplear estrategias que hagan atractiva,
animada y eficaz nuestra acción, aplicando el
ecumenismo.
|
- De acuerdo con la acción que decidan
realizar.
|
| 4.OBSERVACIÓN
Y REFLEXIÓN |
De regreso a la sede de su ACJ, o al lugar
de reunión, dialogar conjuntamente acerca de
lo que significó esta experiencia para cada
uno, lo que aprendieron en la planeación y
realización de la misma.
El facilitador, realizará una relación
entre la experiencia y el tema abordado, destacando
los aspectos principales.
Finalizar con una oración conjunta de acción
de gracias y animar con cantos.
|
- Cantos (Ver anexo de cantos) |
| 5.CONCLUSIONES |
Tenemos dos compromisos, adquiridos por la gracia
de Dios:
Uno como cristianos (Adquirido en el momento de aceptar
a cristo como nuestro Dios y Salvador) y otro como voluntarios
de la ACJ, y los dos no son mas que un llamado al servicio
y al anuncio de la Palabra.
¿Cómo interpreta cada uno estos compromisos?
¿Cómo ha cambiado la vida de cada uno
en el momento de aceptarlos? ¿Qué acciones
está dispuesto a realizar cada uno para cumplir
con estos compromisos?
|
|
| 6.BITÁCORA |
Cada participante consignará sus percepciones
y sentires de la experiencia misionera, así
como las “ideas fuerza” de la sesión
a nivel temático. |
Bitácora |
| 7.EVALUACIÓN
DE LA SESIÓN |
Diligenciar formato de Evaluación |
Evaluación |