Fase II: “PREPARANDO EL CAMINO”

Parte III: Estructura Mundial- funciones, directrices y trabajo.


Tema 2
CONSEJOS MUNDIALES


INTRODUCCIÓN

El Consejo Mundial es el cuerpo que tiene como objetivo proporcionar las orientaciones básicas para la Alianza Mundial y la familia mundial YMCA. Es también el cuerpo legislativo y deliberativo de la Alianza Mundial, proporcionando políticas y adoptando resoluciones en el trabajo y las responsabilidades.


El primer Consejo Mundial o Conferencia Mundial de YMCAs fue llevada a cabo en París en 1855 y fue allí donde la Alianza Mundial fue constituida. Hasta entonces, 22 Consejos Mundiales fueron llevados a cabo casi cada tres años. La Conferencia Mundial de 1955 ocurrió en París (debido a la guerra mundial, no hubo Conferencias Mundiales a partir de 1937 hasta 1955). En 1955, la Constitución de la Alianza Mundial de YMCAs fue cambiada y las conferencias Mundiales tomaron el nombre del “Consejo Mundial de YMCAs”.

XVI CONSEJO MUNDIAL –SUDAFRICA- 2006

El XVI Consejo Mundial fue celebrado en Durban- Sudáfrica- en 2006 en el marco de la filosofía “UBUNTU: JUNTOS POR LA VIDA Y POR LA PAZ”, un espacio que congregó alrededor de 1800 participantes representantes de diferentes ACJs del mundo.


APRENDIENDO DEL UBUNTU

El ubuntu capta la filosofía de vida africana que define al individuo en términos de su relación con los demás. Es una filosofía de humanidad, resumida en una máxima zulu que popularizó el Arzobispo Desmond Tutu, “umuntu ngumuntu ngabantu”, cuya traducción al español es: “Una persona es una persona a través de las otras personas”. Esto es una visión poderosa que, si se pone en práctica, podría unificar no sólo al continente africano sino al mundo entero.

Ubuntu se refiere a estar tan profundamente arraigados en nuestra comunidad, que nuestra identidad personal se define por lo que le damos a la comunidad. Cuando se hace justicia, cuando se muestra compasión y reciprocidad, cuando se protege la dignidad en interés del desarrollo y fortalecimiento de la comunidad, se expresa el ubuntu.

“Los africanos tienen algo llamado ubuntu que se refiere a la esencia del ser humano. Esto forma parte del regalo que África le dará al mundo e incluye la hospitalidad, la consideración por los demás y la voluntad a ayudarse mutuamente. Para nosotros, una persona es una persona a través de las otras personas; mi humanidad está inextricablemente contenida en la tuya.”
Arzobispo Desmond Tutu, 1994


La filosofía de ubuntu, profundamente arraigada en las culturas africanas, ofrece una alternativa al individualismo y la búsqueda de lucro. El conceder el primer lugar a la vida de los demás y la comunidad es una manera radicalmente diferente de vivir que aquella promovida por la globalización. Cuando la dignidad de la persona humana se respeta en la comunidad, el mundo se convierte en un mejor lugar para vivir. Esto requiere una profunda compasión en nuestras relaciones y un compromiso con la vida de nuestra comunidad.


Esto es exactamente lo que Jesucristo nos enseñó: “Amaos los unos a los otros como yo los he amado”, y lo que aprendemos de los primeros cristianos (Hechos 2: 43-47) que “vivían unidos [y] compartían todo cuanto tenían, […] según las necesidades de cada uno”.

Aprendiendo de los primeros cristianos

“Todos los que habían creído vivían unidos; compartían todo cuanto tenían, vendían sus bienes y propiedades y repartían después el dinero entre todos según las necesidades de cada uno. Todos los días se reunían en el Templo con entusiasmo, partían el pan en sus casas y compartían sus comidas con alegría y con gran sencillez de corazón. Alababan a Dios y se ganaban la simpatía de todo el pueblo; y el Señor agregaba cada día a la comunidad a los que quería salvar.
(Hechos 2: 44-47)

El concepto de la interconexión aparece muchas veces en la Biblia, por ejemplo en las Cartas de los Corintios: “Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno. […] El ojo no puede decir a la mano: ‘No te necesito’. Ni tampoco la cabeza decir a los pies: ‘No los necesito’. Aun más, las partes del cuerpo que parecen ser más débiles son las más necesarias, y […] si un miembro sufre, todos sufren con él; si un miembro recibe honores, todos se alegran con él” (1 Corintios 12). Cada uno de nosotros forma parte integral de la creación.

“Ubuntu es una característica de la cultura de las tribus africanas para pensar en procesos cíclicos, en donde causa y efecto son factores intercambiables. El hecho que causa y efecto se suceden como los eslabones de una cadena sin fin tiene consecuencias para la experiencia africana de la identidad. Para el pueblo africano, la identidad individual y el contexto se funden; para ellos, sin contexto no hay identidad. Según esta manera de pensar el individuo y la sociedad no se pueden considerar aisladamente”.
Willem HJ de Liefde, Lekgotla, the Art of Leadership through Dialogue,
2003, Jacana Media, Sudáfrica.

Expresando el ubuntu: local a global

Ubuntu es un estilo de vida que se puede expresar tanto a nivel local como global.

Vivir el ubuntu en la comunidad

A continuación se ofrecen algunos ejemplos de cómo el ubuntu podría manifestarse en la vida diaria en una comunidad, a través de saludos, relaciones, en el lugar de trabajo, etc.


Saludos

Los saludo Shona (de Zimbabwe) para la mañana y la hora del almuerzo son los siguientes:

“Mangwani. Marara sei?”
(Buenos días. ¿Dormiste bien?)
“Ndarara, kana mararawo.”
(Dormí bien si tú dormiste bien.)
“Maswera sei?”
(¿Cómo te ha ido en el día?)
“Ndaswera, kana maswerawo.”
(Mi día ha sido bueno si tu día ha sido bueno.)

Este diálogo expresa nuestra mutua conexión: si tú no dormiste o si tú no tienes un buen día, ¿cómo puedo haber dormido bien o cómo puedo tener un buen día? Este tipo de saludos aplican tanto para a un extraño que se haya conocido en el camino como para un familiar cercano.

Relaciones

El ubuntu afirma la sensibilidad por las necesidades de los demás; afirma los derechos humanos y, por lo tanto, la justicia en las relaciones humanas. Por lo tanto, requiere compartir, respeto, paciencia, amabilidad, preocupación y simpatía por los demás. Una persona que vive en ubuntu está a disposición de los demás y los afirma. Las personas no se sienten amenazadas por el hecho que otras sean capaces y buenas, porque cada persona tiene esa seguridad en sí misma que nace de saberse perteneciente a una colectividad. La persona individual reconoce como humillación para sí misma la humillación, tortura u opresión de los demás.7

La riqueza o los bienes personales

En una economía basada en el principio del ubuntu, las personas están preparadas para dar y compartir. Los africanos consideran que la única riqueza que cuenta es la que es visible a la comunidad. El criterio del respeto en un mundo que personifica los valores del ubuntu considera cuánto la persona individual comparte con los demás y no cuánto es el saldo de su cuenta bancaria.

En algunas tribus, aquellos que tienen ganado bovino u ovino ceden una vaca o una oveja a los que no tienen, para que esa familia tenga la oportunidad de adquirir su propio ganado con el paso del tiempo. Así se ayuda a los recién llegados a los pueblos; y así es como se puede ayudar a las comunidades y los países más pobres a volverse autosuficientes. En estas sociedades no se exigen garantías para préstamos, a fin de mantener la dignidad de las personas pobres que carecen de bienes.

El concepto bíblico del jubileo ilustra cómo el espíritu del ubuntu podría afectar lo que hacemos con nuestras riquezas y posesiones. Según Levítico 25, después de cierto período, las deudas de los más pobres eran perdonadas, lo que les daba la oportunidad de volver a comenzar. El jubileo era justicia social y redistribución de la riqueza.

 

El lugar de trabajo

En el sentido africano, el trabajo no es una simple relación contractual. La palabra que se utiliza para designar el trabajo es umsebenzi, lo que literalmente significa “servicio”. El hecho de pertenecer a una empresa u organización se considera como un compromiso con una “nueva” comunidad. Los lugares de trabajo que se rigen por el principio del ubuntu aseguran que cada persona sea valorada e incluida en la toma de decisiones.

Religión

Pese al hecho que no tiene connotaciones religiosas evidentes en el contexto de la sociedad occidental, en el contexto africano el ubuntu sugiere que los que vivan bajo este principio, en la muerte lograrán la unidad con los vivos.

La frase “Una persona es una persona a través de las otras personas” no tiene connotaciones religiosas obvias y podría interpretarse como un llamado general a tratar a los demás con respeto y consideración. Sin embargo, en la tradición africana esta máxima tiene una profunda connotación religiosa. La persona en quien se convertirá cada uno “a través de las otras personas” es, en última instancia, un ancestro. De igual modo, estas “otras personas” incluyen a los ancestros. Los ancestros constituyen la familia extendida. Morirse significa un último regreso al hogar. Por lo tanto, no sólo los vivos deben compartir y preocuparse por los demás, sino los vivos y los muertos dependen unos de otros (Van Niekerk, 1994:2; Ndaba, 1994:13-14)

La política

En la esfera política, el concepto de ubuntu se utiliza para hacer énfasis en la necesidad de unidad o consenso en la toma de decisiones. En los foros africanos tradicionales donde se toman este tipo de decisiones no existe una regla de mayoría. Más bien, suele haber discusiones prolongadas para alcanzar un consenso. Aunque podría haber una jerarquía de importancia entre las personas, cada uno tiene la misma oportunidad de opinar hasta que se logre un consenso.

En su libro “No Future without Forgiveness” [No hay futuro sin perdón], el Arzobispo Desmond Tutu identificó el principio del ubuntu como una de las principales razones de la transición sin derramamiento de sangre en Sudáfrica, cuando pasó del apartheid a una democracia multirracial.

Por supuesto, no toda África funciona de esta manera. El ubuntu sólo funciona cuando las personas o las comunidades se comprometen a ponerlo en práctica. ¿Cómo podemos contribuir como ACJs a organizar comunidades que no se basen en la competencia y en la sobrevivencia del más apto, sino en la cooperación mutua, solidaridad y preocupación por los necesitados?

(b) Vivir el ubuntu globalmente

¿Qué cambios podríamos esperar a nivel mundial si el ubuntu formara parte de nuestra ética como ACJs en todo el mundo? Pongamos el caso de los derechos humanos. Violar los derechos humanos de alguna persona es tratarla como si no fuera un ser humano. Defender los derechos humanos es exigir el respeto de la dignidad humana de todas las personas. A partir de la Declaración Universal los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, sabemos que el reconocimiento de la dignidad inherente y los derechos inalienables de todos los integrantes de la familia humana constituyen el fundamento de la libertad, justicia y paz en el mundo.

“El concepto de ubuntu arroja luz sobre la importancia de la promoción de los derechos humanos mediante los principios de reciprocidad, inclusividad y conciencia de un destino compartido entre los pueblos; es un sistema de valores para dar y recibir perdón”7; es la razón fundamental para olvidar el deseo de venganza por las ofensas recibidas en el pasado; es una inspiración para las sociedades y sus gobiernos respecto a la manera de formular leyes que promuevan los derechos humanos. En resumen, el ubuntu puede informar culturalmente nuestros esfuerzos prácticos encaminados a establecer un régimen de derechos humanos más eficaz y relevante en África y otras partes del mundo en donde se violan los derechos humanos.

El ubuntu también es una ética razonable que se puede utilizar para guiar los sistemas educativos formales e informales. Se dice que la educación llena una mente vacía con una mente abierta. Como Movimiento tenemos la oportunidad de contrarrestar la noción de que la educación debería existir simplemente para servir al mercado. En cambio, debemos hacer énfasis en que la educación debe servir a la sociedad, y eso significa inculcar en los estudiantes un amplio sentido de los valores. El ubuntu puede inspirar un sistema educativo que haga énfasis en la humanidad y el respeto por los demás y sus opciones. Si nos comprometemos a tratar a las demás personas de una manera que estimule y salvaguarde nuestro bienestar colectivo, entonces estaremos aplicando el ubuntu.

Desde las diferentes perspectivas presentadas anteriormente, se podría afirmar que ubuntu es esencialmente un modo de vida, el cual podría ser adoptado por cualquier comunidad para transformar a la sociedad. A medida que más y más comunidades se transforman al aplicar el espíritu del ubuntu, las voces que claman por la vida y la paz deberían volverse más fuertes, y su impacto en las realidades mundiales debería aumentar. En este sentido, ubuntu podría ser un proceso importante en la creación de una red de redes, un movimiento de movimientos que, unidos aunque diversos, podrían crear encuentros y estructuras que permitan trabajar por los valores y principios que sustentan la vida y la paz.


Así como en el Consejo Juvenil, el Consejo Mundial, contó con devocionales diarios para reflexionar y orar a través de canciones, oraciones y reflexiones en diferentes idiomas y estilos de todos los continentes. Algo especial en los devocionales fue la participación de personas provenientes de diferentes lugares del mundo.

Cumbre de Fortalecimiento del Movimiento

Se le denominó Cumbre de Fortalecimiento del Movimiento, al espacio generado para dar oportunidad a los participantes de hablar sobre experiencias exitosas, ampliar la comprensión colectiva y la participación en el Plan Operativo Global para el Fortalecimiento del Movimiento. La metodología utilizada fue la Tecnología del Espacio abierto y la Indagación apreciativa. Cada movimiento pudo compartir sus reflexiones, experiencias e historias.

Noches Indaba

Indaba es una palabra zulú que significa intercambio colectivo de ideas para la acción. En el espíritu del ubuntu, se realizaron dos noches para reunir a los delegados, con el propósito de conocer sobre: desarrollo comunitario en un contexto multiconfesional y multiétnico, y justicia de género.
Las noches indaba se realizaron en el Pueblo Ubuntu durante la cena. Se contó con la presencia de personas de renombre internacional como el Profesor Andrea Riccardi, fundador y presidente de la Comunidad de San Egidio en Roma-Italia, y la La Sra. Phumzile Zondi-Mabizela, una teóloga sudafricana, ambos compartieron sus reflexiones a través de ponencias.


DESARROLLO COMUNITARIO EN UN CONTEXTO MULTICONFESIONAL Y MULTIÉTNICO

En el transcurso de su larga historia, la ACJ ha tratado de definir y expresar su rol y sus responsabilidades como Movimiento laico, cristiano y ecuménico. Con su variedad de programas que incluyen a todas las personas, independientemente de su raza, color, género, clase o religión, la ACJ se ha convertido en una organización respetada en miles de comunidades locales en todo el mundo. Así, en momentos de disturbios comunales, choques entre diferentes grupos religiosos, y aun en medio de las más profundas diferencias entre confesiones cristianas, la ACJ sirve como plataforma común para unir a las personas y para promover la comprensión, la paz y relaciones eficaces de coparticipación.

En muchas comunidades donde trabaja la ACJ en todo el mundo, los cristianos constituyen apenas una minoría muy reducida de la población, la que en algunas naciones es inferior al 1%. A su vez, aun en aquellos países donde durante siglos el cristianismo ha sido la religión dominante, hay un número cada vez mayor de personas pertenecientes a otros credos y grupos étnicos. Para la ACJ sigue siendo crucial la pregunta sobre la manera de realizar la misión de la ACJ y desarrollar comunidades en medio de la pluralidad religiosa y en situaciones multiétnicas.

Este tema se ha vuelto aun más urgente desde los ataques terroristas del 11-S en los Estados Unidos en 2001, y del llamado “choque de civilizaciones”. También se observa una intensificación el fundamentalismo religioso, lo que ha conducido a choques violentos entre los seguidores de diferentes credos. Grupos étnicos siguen iniciando conflictos violentos entre sí, como por ejemplo en Sudán y Sri Lanka. En muchos casos, las divisiones responden a motivos tanto étnicos como religiosos. En este contexto tan difícil, ¿cómo puede la ACJ trabajar por la paz y la comprensión entre los seguidores de diferentes religiones y grupos étnicos, reconociendo que todos somos hijos de Dios?

Ya en 1933, la ACJ declaró en forma innovadora que “debemos tratar con respeto a las personas de otras confesiones y compartir con ellas, en un espíritu de humildad, los aspectos más profundos de la vida”.1

Durante las últimas dos o tres décadas la ACJ ha hecho un esfuerzo más concertado para participar en discusiones más profundas con personas de otras confesiones, con el propósito no sólo de dialogar sino también de establecer relaciones de coparticipación respecto a temas sociales comunes.2

Nuestra fe cristiana se expresa a través de nuestras acciones. La ACJ, con sus raíces fuertemente comunitarias, tiene el potencial de reunir en comunidad a personas de diferentes credos y orígenes étnicos, para trabajar en acciones conjuntas por la justicia y por la paz.

En 1989, posteriormente a una serie de reuniones a nivel regional sobre las relaciones de la ACJ con personas pertenecientes a otros credos, así como de discusiones sobre la tarea ecuménica de la ACJ en las sociedades seculares, la Alianza Mundial organizó una reunión de representantes provenientes de diferentes regiones en Hong Kong y adoptó una declaración general sobre inquietudes de índole ecuménica:

“Reafirmamos el rol de la ACJ en la promoción de la unidad cristiana por un testimonio común en el desarrollo de una sociedad justa. El Movimiento debe ser un instrumento de Dios, a quien se ha confiado claramente la misión de trabajar por Su Reino, en solidaridad con personas de todas las confesiones e ideologías. Los problemas y las inquietudes sociales, y los objetivos y valores religiosos comunes se pueden convertir en una manera de lograr la solidaridad en el trabajo por la justicia y por la paz. En la práctica, esto no sólo significa la cooperación con organizaciones ecuménicas a niveles nacional e internacional, sino en particular, la participación en la acción ecuménica relacionada con los derechos humanos, refugiados, justicia y paz, los pobres y los oprimidos, y aquellos cuyos “corazones están heridos” (Isaías 61:1). Mediante este proceso las personas pertenecientes a diferentes contextos confesionales se reúnen a nivel local, en las comunidades y los vecindarios, para empezar a compartir sus vidas, problemas, esperanzas y aspiraciones. Para nosotros, como cristianos, nuestra fe en la presencia viva de Jesús será el poder unificador y la base para nuestro testimonio común; sin embargo, junto a aquellos otros credos reconoceremos la presencia de Dios en las realidades a las que nos enfrentamos.”

En 1998, al formular la interpretación contemporánea de nuestra misión, el Movimiento mundial ACJ adoptó el “Desafío 21” (ver Apéndice 2), que exhorta a las ACJs de todo el mundo a “fomentar el diálogo y la coparticipación entre personas de diferentes credos e ideologías, reconocer las identidades culturales de las personas y promover la renovación cultural.” ¿Qué significa esto en la práctica? ¿Qué más puede hacer la ACJ como Movimiento mundial integrado por más de 45 millones de miembros, a fin de desarrollar comunidades pacíficas en donde se honre la dignidad humana de las personas provenientes de todos los contextos confesionales y étnicos? Quizás una manera sea intensificar el énfasis en las iniciativas de incidencia por la justicia y la paz que aborden las causas fundamentales del problema en vez de sus síntomas. ¿Cómo podremos movilizar a nuestros miembros para pronunciarse y cabildear por políticas nacionales que promuevan la comprensión, el respeto y la paz con justicia?


JUSTICIA DE GÉNERO

“La justicia de género es el fin, y si fuera necesario, la compensación para las desigualdades entre hombres y mujeres que resultan en la subordinación de las mujeres respecto a los hombres. Estas desigualdades podrían estar en la distribución de recursos y oportunidades que permitan a los individuos desarrollar un capital humano, social, económico y político, o bien, en las concepciones de dignidad humana, autonomía personal y derechos que niegan a las mujeres la integridad física y la capacidad para elegir su manera de vivir. La justicia de género requiere que las mujeres puedan asegurar que aquellos que ejercen el poder –ya sea en el hogar, la comunidad, el mercado o el Estado– puedan ser responsabilizados, de tal modo que las acciones que, por motivos de género, limiten el acceso de las mujeres a los recursos o su capacidad para tomar decisiones, puedan ser evitadas o sancionadas.” 4

Al poner fin a estas injusticias y crear una sociedad más justa y equitativa, las mujeres podrán disfrutar y realizar su potencial en la vida económica, política, social y cultural sin temor a la violencia o la discriminación.

Desde el nacimiento hasta la muerte, tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra, las mujeres enfrentan la discriminación y violencia a manos del Estado, la comunidad y la familia. La discriminación y violencia de género no se limita a ningún sistema político o económico en particular, sino prevalece en todas las sociedades del mundo, atravesando límites de riqueza, raza y cultura. Las áreas en donde predominan la discriminación y las desigualdades incluyen: la representación en niveles altos de liderazgo y toma de decisiones, el acceso a educación y atención médica, nutrición, derechos de propiedad y herencia, administración de recursos naturales, empleo, pobreza, feminización del VIH/SIDA y violencia doméstica.

Mientras que mujeres y niñas representan la abrumadora mayoría de las víctimas de la violencia, la discriminación y la exclusión, es importante reconocer que los hombres y niños varones también pueden ser objeto de discriminación en ciertas situaciones, es decir, en luchas por la custodia y en temas de atención médica. De manera similar, aunque las mujeres y las niñas suelen encontrarse al frente de las campañas para proteger, promover y empoderar a las mujeres, los hombres y los niños también pueden jugar un rol importante en la lucha por poner fin a las injusticias de género. La justicia de género no es solamente un “problema de mujeres”, sino es deseable para las mujeres y también para los hombres, y requiere cooperación mutua, comprensión y diálogo entre los sexos.

 

El Movimiento ACJ tiene una oportunidad única para influir en los resultados

El “Desafío 21”, adoptado en 1998, exhorta a todos los miembros de la ACJ a concentrar sus esfuerzos en el empoderamiento de todas las personas, en especial los jóvenes y las mujeres, para aceptar responsabilidades cada vez mayores y asumir el liderazgo a todo nivel; trabajar hacia una sociedad equitativa; y defender y promover los derechos de las mujeres.

Con una membresía que supera los 45 millones de personas, integrada tanto por hombres como por mujeres, el Movimiento ACJ se encuentra en una posición fuerte para disipar actitudes y mitos estereotípicos dañinos en torno a las diferencias entre hombres y mujeres, que frecuentemente resultan en injusticias de género. Aunque los grupos de mujeres han hecho progresos considerables y encomiables, es esencial involucrar en este proceso a hombres y niños varones. Las ACJs se encuentran en una posición única para trabajar con niños y hombres jóvenes, y para hacer conciencia sobre temas de género a temprana edad, antes de que actitudes y estereotipos negativos lleguen a arraigarse profundamente.

Lo que hay que hacer

Muchas ACJs están movilizando a hombres y mujeres para abordar injusticias de género. Las iniciativas fundamentales incluyen: generación de ingresos y planes de crédito comunitario para mujeres, programas de concientización sobre temas de género, y capacitación vocacional y de liderazgo para niñas y mujeres.

Las mujeres necesitan una representación justa en roles de liderazgo y toma de decisiones a niveles local, nacional e internacional, y además, participación plena en la planificación, implementación y monitoreo de programas y políticas que las afectan directamente. Esto es particularmente relevante para mujeres y niñas en todo el mundo en desarrollo, quienes con demasiada frecuencia son “beneficiarias” de programas ineficaces de salud, educación y empleo, planificados e implementados sin tomar en cuenta los aportes de las mujeres. Para lograr un cambio real, las mujeres deben ser apoyadas para que sean escuchadas. Esto requiere iniciativas centradas en el empoderamiento genuino de las mujeres y la creación de espacios para su participación significativa en todos los niveles de los procesos de toma de decisiones.

La ACJ tiene una oportunidad única para tomar la delantera en esfuerzos dirigidos a incrementar la participación de las mujeres en roles de liderazgo y toma de decisiones. Es un hecho conocido que, para lograr una igualdad de género real y duradera, deben cambiar las actitudes de los hombres y los niños. No sería difícil para la ACJ crear un mayor número de oportunidades para que los millones de niños y hombres entre sus miembros tomen conciencia de la violencia y discriminación contra las mujeres y se involucren proactivamente en acciones para poner fin a este tipo de prácticas. De hecho, muchas ACJ están comenzando a introducir una dimensión de género en los programas existentes. A través de estos programas podremos empezar a cambiar los patrones de conducta social y cultural de hombres y mujeres, y eliminar los prejuicios y las prácticas acostumbradas, basadas en la idea de la inferioridad o superioridad de los sexos.

Las ACJs también pueden continuar equipando a las niñas y mujeres con las destrezas y la confianza necesarias para participar efectivamente en la toma de decisiones, por ejemplo, a través de programas de incidencia juvenil, liderazgo y empoderamiento.

En nuestra lucha por el desarrollo de comunidades en donde se respete la dignidad tanto de los hombres como de las mujeres, en donde mujeres y hombres participen conjuntamente en la toma de decisiones, es crucial que la justicia de género se refleje en las propias estructuras de la ACJ. Dado que las mujeres constituyen el 50% de la población en la mayoría de comunidades, la representación justa de las mujeres en posiciones de liderazgo en la ACJ es decisiva si deseamos promover la integridad de las comunidades y asegurar la sostenibilidad y la relevancia social en nuestro trabajo.

 
Federación Colombiana de ACJs-YMCAs . Calle 33 No.7-51 Of 401 Bogotá Colombia .
Tel 2857111 . e-mail: federacion@ymcacolombia.org