| Fase
II: “PREPARANDO EL CAMINO” |
Parte
III: Estructura Mundial- funciones, directrices y trabajo.
Tema 2
CONSEJOS MUNDIALES
INTRODUCCIÓN
El Consejo Mundial es el cuerpo que tiene
como objetivo proporcionar las orientaciones básicas
para la Alianza Mundial y la familia mundial YMCA. Es también
el cuerpo legislativo y deliberativo de la Alianza Mundial,
proporcionando políticas y adoptando resoluciones en
el trabajo y las responsabilidades.
El primer Consejo Mundial o Conferencia Mundial de YMCAs fue
llevada a cabo en París en 1855 y fue allí donde
la Alianza Mundial fue constituida. Hasta entonces, 22 Consejos
Mundiales fueron llevados a cabo casi cada tres años.
La Conferencia Mundial de 1955 ocurrió en París
(debido a la guerra mundial, no hubo Conferencias Mundiales
a partir de 1937 hasta 1955). En 1955, la Constitución
de la Alianza Mundial de YMCAs fue cambiada y las conferencias
Mundiales tomaron el nombre del “Consejo Mundial de
YMCAs”.
XVI CONSEJO MUNDIAL –SUDAFRICA-
2006
El XVI Consejo Mundial fue celebrado en Durban-
Sudáfrica- en 2006 en el marco de la filosofía
“UBUNTU: JUNTOS POR LA VIDA Y POR LA PAZ”, un
espacio que congregó alrededor de 1800 participantes
representantes de diferentes ACJs del mundo.
APRENDIENDO DEL UBUNTU
El ubuntu capta la filosofía de vida
africana que define al individuo en términos de su
relación con los demás. Es una filosofía
de humanidad, resumida en una máxima zulu que popularizó
el Arzobispo Desmond Tutu, “umuntu ngumuntu ngabantu”,
cuya traducción al español es: “Una persona
es una persona a través de las otras personas”.
Esto es una visión poderosa que, si se pone en práctica,
podría unificar no sólo al continente africano
sino al mundo entero.
Ubuntu se refiere a estar tan profundamente
arraigados en nuestra comunidad, que nuestra identidad personal
se define por lo que le damos a la comunidad. Cuando se hace
justicia, cuando se muestra compasión y reciprocidad,
cuando se protege la dignidad en interés del desarrollo
y fortalecimiento de la comunidad, se expresa el ubuntu.
“Los africanos tienen algo llamado
ubuntu que se refiere a la esencia del ser humano. Esto forma
parte del regalo que África le dará al mundo
e incluye la hospitalidad, la consideración por los
demás y la voluntad a ayudarse mutuamente. Para nosotros,
una persona es una persona a través de las otras personas;
mi humanidad está inextricablemente contenida en la
tuya.”
Arzobispo Desmond Tutu, 1994
La filosofía de ubuntu, profundamente arraigada en
las culturas africanas, ofrece una alternativa al individualismo
y la búsqueda de lucro. El conceder el primer lugar
a la vida de los demás y la comunidad es una manera
radicalmente diferente de vivir que aquella promovida por
la globalización. Cuando la dignidad de la persona
humana se respeta en la comunidad, el mundo se convierte en
un mejor lugar para vivir. Esto requiere una profunda compasión
en nuestras relaciones y un compromiso con la vida de nuestra
comunidad.
Esto es exactamente lo que Jesucristo nos enseñó:
“Amaos los unos a los otros como yo los he amado”,
y lo que aprendemos de los primeros cristianos (Hechos 2:
43-47) que “vivían unidos [y] compartían
todo cuanto tenían, […] según las necesidades
de cada uno”.
Aprendiendo de los primeros cristianos
“Todos los que habían creído
vivían unidos; compartían todo cuanto tenían,
vendían sus bienes y propiedades y repartían
después el dinero entre todos según las necesidades
de cada uno. Todos los días se reunían en el
Templo con entusiasmo, partían el pan en sus casas
y compartían sus comidas con alegría y con gran
sencillez de corazón. Alababan a Dios y se ganaban
la simpatía de todo el pueblo; y el Señor agregaba
cada día a la comunidad a los que quería salvar.
(Hechos 2: 44-47)
El concepto de la interconexión aparece
muchas veces en la Biblia, por ejemplo en las Cartas de los
Corintios: “Las partes del cuerpo son muchas, pero el
cuerpo es uno. […] El ojo no puede decir a la mano:
‘No te necesito’. Ni tampoco la cabeza decir a
los pies: ‘No los necesito’. Aun más, las
partes del cuerpo que parecen ser más débiles
son las más necesarias, y […] si un miembro sufre,
todos sufren con él; si un miembro recibe honores,
todos se alegran con él” (1 Corintios 12). Cada
uno de nosotros forma parte integral de la creación.
“Ubuntu es una característica
de la cultura de las tribus africanas para pensar en procesos
cíclicos, en donde causa y efecto son factores intercambiables.
El hecho que causa y efecto se suceden como los eslabones
de una cadena sin fin tiene consecuencias para la experiencia
africana de la identidad. Para el pueblo africano, la identidad
individual y el contexto se funden; para ellos, sin contexto
no hay identidad. Según esta manera de pensar el individuo
y la sociedad no se pueden considerar aisladamente”.
Willem HJ de Liefde, Lekgotla, the Art of Leadership through
Dialogue,
2003, Jacana Media, Sudáfrica.
Expresando el ubuntu: local a global
Ubuntu es un estilo de vida que se puede
expresar tanto a nivel local como global.
Vivir el ubuntu en la comunidad
A continuación se ofrecen algunos
ejemplos de cómo el ubuntu podría manifestarse
en la vida diaria en una comunidad, a través de saludos,
relaciones, en el lugar de trabajo, etc.
Saludos
Los saludo Shona (de Zimbabwe) para la mañana
y la hora del almuerzo son los siguientes:
“Mangwani. Marara sei?”
(Buenos días. ¿Dormiste bien?)
“Ndarara, kana mararawo.”
(Dormí bien si tú dormiste bien.)
“Maswera sei?”
(¿Cómo te ha ido en el día?)
“Ndaswera, kana maswerawo.”
(Mi día ha sido bueno si tu día ha sido bueno.)
Este diálogo expresa nuestra mutua
conexión: si tú no dormiste o si tú no
tienes un buen día, ¿cómo puedo haber
dormido bien o cómo puedo tener un buen día?
Este tipo de saludos aplican tanto para a un extraño
que se haya conocido en el camino como para un familiar cercano.
Relaciones
El ubuntu afirma la sensibilidad por las
necesidades de los demás; afirma los derechos humanos
y, por lo tanto, la justicia en las relaciones humanas. Por
lo tanto, requiere compartir, respeto, paciencia, amabilidad,
preocupación y simpatía por los demás.
Una persona que vive en ubuntu está a disposición
de los demás y los afirma. Las personas no se sienten
amenazadas por el hecho que otras sean capaces y buenas, porque
cada persona tiene esa seguridad en sí misma que nace
de saberse perteneciente a una colectividad. La persona individual
reconoce como humillación para sí misma la humillación,
tortura u opresión de los demás.7
La riqueza o los bienes personales
En una economía basada en el principio
del ubuntu, las personas están preparadas para dar
y compartir. Los africanos consideran que la única
riqueza que cuenta es la que es visible a la comunidad. El
criterio del respeto en un mundo que personifica los valores
del ubuntu considera cuánto la persona individual comparte
con los demás y no cuánto es el saldo de su
cuenta bancaria.
En algunas tribus, aquellos que tienen ganado
bovino u ovino ceden una vaca o una oveja a los que no tienen,
para que esa familia tenga la oportunidad de adquirir su propio
ganado con el paso del tiempo. Así se ayuda a los recién
llegados a los pueblos; y así es como se puede ayudar
a las comunidades y los países más pobres a
volverse autosuficientes. En estas sociedades no se exigen
garantías para préstamos, a fin de mantener
la dignidad de las personas pobres que carecen de bienes.
El concepto bíblico del jubileo ilustra
cómo el espíritu del ubuntu podría afectar
lo que hacemos con nuestras riquezas y posesiones. Según
Levítico 25, después de cierto período,
las deudas de los más pobres eran perdonadas, lo que
les daba la oportunidad de volver a comenzar. El jubileo era
justicia social y redistribución de la riqueza.
El lugar de trabajo
En el sentido africano, el trabajo no es
una simple relación contractual. La palabra que se
utiliza para designar el trabajo es umsebenzi, lo que literalmente
significa “servicio”. El hecho de pertenecer a
una empresa u organización se considera como un compromiso
con una “nueva” comunidad. Los lugares de trabajo
que se rigen por el principio del ubuntu aseguran que cada
persona sea valorada e incluida en la toma de decisiones.
Religión
Pese al hecho que no tiene connotaciones
religiosas evidentes en el contexto de la sociedad occidental,
en el contexto africano el ubuntu sugiere que los que vivan
bajo este principio, en la muerte lograrán la unidad
con los vivos.
La frase “Una persona es una persona
a través de las otras personas” no tiene connotaciones
religiosas obvias y podría interpretarse como un llamado
general a tratar a los demás con respeto y consideración.
Sin embargo, en la tradición africana esta máxima
tiene una profunda connotación religiosa. La persona
en quien se convertirá cada uno “a través
de las otras personas” es, en última instancia,
un ancestro. De igual modo, estas “otras personas”
incluyen a los ancestros. Los ancestros constituyen la familia
extendida. Morirse significa un último regreso al hogar.
Por lo tanto, no sólo los vivos deben compartir y preocuparse
por los demás, sino los vivos y los muertos dependen
unos de otros (Van Niekerk, 1994:2; Ndaba, 1994:13-14)
La política
En la esfera política, el concepto
de ubuntu se utiliza para hacer énfasis en la necesidad
de unidad o consenso en la toma de decisiones. En los foros
africanos tradicionales donde se toman este tipo de decisiones
no existe una regla de mayoría. Más bien, suele
haber discusiones prolongadas para alcanzar un consenso. Aunque
podría haber una jerarquía de importancia entre
las personas, cada uno tiene la misma oportunidad de opinar
hasta que se logre un consenso.
En su libro “No Future without Forgiveness” [No
hay futuro sin perdón], el Arzobispo Desmond Tutu identificó
el principio del ubuntu como una de las principales razones
de la transición sin derramamiento de sangre en Sudáfrica,
cuando pasó del apartheid a una democracia multirracial.
Por supuesto, no toda África funciona
de esta manera. El ubuntu sólo funciona cuando las
personas o las comunidades se comprometen a ponerlo en práctica.
¿Cómo podemos contribuir como ACJs a organizar
comunidades que no se basen en la competencia y en la sobrevivencia
del más apto, sino en la cooperación mutua,
solidaridad y preocupación por los necesitados?
(b) Vivir el ubuntu globalmente
¿Qué cambios podríamos
esperar a nivel mundial si el ubuntu formara parte de nuestra
ética como ACJs en todo el mundo? Pongamos el caso
de los derechos humanos. Violar los derechos humanos de alguna
persona es tratarla como si no fuera un ser humano. Defender
los derechos humanos es exigir el respeto de la dignidad humana
de todas las personas. A partir de la Declaración Universal
los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, sabemos que el
reconocimiento de la dignidad inherente y los derechos inalienables
de todos los integrantes de la familia humana constituyen
el fundamento de la libertad, justicia y paz en el mundo.
“El concepto de ubuntu arroja luz sobre
la importancia de la promoción de los derechos humanos
mediante los principios de reciprocidad, inclusividad y conciencia
de un destino compartido entre los pueblos; es un sistema
de valores para dar y recibir perdón”7; es la
razón fundamental para olvidar el deseo de venganza
por las ofensas recibidas en el pasado; es una inspiración
para las sociedades y sus gobiernos respecto a la manera de
formular leyes que promuevan los derechos humanos. En resumen,
el ubuntu puede informar culturalmente nuestros esfuerzos
prácticos encaminados a establecer un régimen
de derechos humanos más eficaz y relevante en África
y otras partes del mundo en donde se violan los derechos humanos.
El ubuntu también es una ética
razonable que se puede utilizar para guiar los sistemas educativos
formales e informales. Se dice que la educación llena
una mente vacía con una mente abierta. Como Movimiento
tenemos la oportunidad de contrarrestar la noción de
que la educación debería existir simplemente
para servir al mercado. En cambio, debemos hacer énfasis
en que la educación debe servir a la sociedad, y eso
significa inculcar en los estudiantes un amplio sentido de
los valores. El ubuntu puede inspirar un sistema educativo
que haga énfasis en la humanidad y el respeto por los
demás y sus opciones. Si nos comprometemos a tratar
a las demás personas de una manera que estimule y salvaguarde
nuestro bienestar colectivo, entonces estaremos aplicando
el ubuntu.
Desde las diferentes perspectivas presentadas
anteriormente, se podría afirmar que ubuntu es esencialmente
un modo de vida, el cual podría ser adoptado por cualquier
comunidad para transformar a la sociedad. A medida que más
y más comunidades se transforman al aplicar el espíritu
del ubuntu, las voces que claman por la vida y la paz deberían
volverse más fuertes, y su impacto en las realidades
mundiales debería aumentar. En este sentido, ubuntu
podría ser un proceso importante en la creación
de una red de redes, un movimiento de movimientos que, unidos
aunque diversos, podrían crear encuentros y estructuras
que permitan trabajar por los valores y principios que sustentan
la vida y la paz.
Así como en el Consejo Juvenil, el Consejo Mundial,
contó con devocionales diarios para reflexionar y orar
a través de canciones, oraciones y reflexiones en diferentes
idiomas y estilos de todos los continentes. Algo especial
en los devocionales fue la participación de personas
provenientes de diferentes lugares del mundo.
Cumbre de Fortalecimiento del Movimiento
Se le denominó Cumbre de Fortalecimiento
del Movimiento, al espacio generado para dar oportunidad a
los participantes de hablar sobre experiencias exitosas, ampliar
la comprensión colectiva y la participación
en el Plan Operativo Global para el Fortalecimiento del Movimiento.
La metodología utilizada fue la Tecnología del
Espacio abierto y la Indagación apreciativa. Cada movimiento
pudo compartir sus reflexiones, experiencias e historias.
Noches Indaba
Indaba es una palabra zulú que significa
intercambio colectivo de ideas para la acción. En el
espíritu del ubuntu, se realizaron dos noches para
reunir a los delegados, con el propósito de conocer
sobre: desarrollo comunitario en un contexto multiconfesional
y multiétnico, y justicia de género.
Las noches indaba se realizaron en el Pueblo Ubuntu durante
la cena. Se contó con la presencia de personas de renombre
internacional como el Profesor Andrea Riccardi, fundador y
presidente de la Comunidad de San Egidio en Roma-Italia, y
la La Sra. Phumzile Zondi-Mabizela, una teóloga sudafricana,
ambos compartieron sus reflexiones a través de ponencias.
DESARROLLO COMUNITARIO EN UN CONTEXTO MULTICONFESIONAL
Y MULTIÉTNICO
En el transcurso de su larga historia, la
ACJ ha tratado de definir y expresar su rol y sus responsabilidades
como Movimiento laico, cristiano y ecuménico. Con su
variedad de programas que incluyen a todas las personas, independientemente
de su raza, color, género, clase o religión,
la ACJ se ha convertido en una organización respetada
en miles de comunidades locales en todo el mundo. Así,
en momentos de disturbios comunales, choques entre diferentes
grupos religiosos, y aun en medio de las más profundas
diferencias entre confesiones cristianas, la ACJ sirve como
plataforma común para unir a las personas y para promover
la comprensión, la paz y relaciones eficaces de coparticipación.
En muchas comunidades donde trabaja la ACJ
en todo el mundo, los cristianos constituyen apenas una minoría
muy reducida de la población, la que en algunas naciones
es inferior al 1%. A su vez, aun en aquellos países
donde durante siglos el cristianismo ha sido la religión
dominante, hay un número cada vez mayor de personas
pertenecientes a otros credos y grupos étnicos. Para
la ACJ sigue siendo crucial la pregunta sobre la manera de
realizar la misión de la ACJ y desarrollar comunidades
en medio de la pluralidad religiosa y en situaciones multiétnicas.
Este tema se ha vuelto aun más urgente
desde los ataques terroristas del 11-S en los Estados Unidos
en 2001, y del llamado “choque de civilizaciones”.
También se observa una intensificación el fundamentalismo
religioso, lo que ha conducido a choques violentos entre los
seguidores de diferentes credos. Grupos étnicos siguen
iniciando conflictos violentos entre sí, como por ejemplo
en Sudán y Sri Lanka. En muchos casos, las divisiones
responden a motivos tanto étnicos como religiosos.
En este contexto tan difícil, ¿cómo puede
la ACJ trabajar por la paz y la comprensión entre los
seguidores de diferentes religiones y grupos étnicos,
reconociendo que todos somos hijos de Dios?
Ya en 1933, la ACJ declaró en forma
innovadora que “debemos tratar con respeto a las personas
de otras confesiones y compartir con ellas, en un espíritu
de humildad, los aspectos más profundos de la vida”.1
Durante las últimas dos o tres décadas
la ACJ ha hecho un esfuerzo más concertado para participar
en discusiones más profundas con personas de otras
confesiones, con el propósito no sólo de dialogar
sino también de establecer relaciones de coparticipación
respecto a temas sociales comunes.2
Nuestra fe cristiana se expresa a través
de nuestras acciones. La ACJ, con sus raíces fuertemente
comunitarias, tiene el potencial de reunir en comunidad a
personas de diferentes credos y orígenes étnicos,
para trabajar en acciones conjuntas por la justicia y por
la paz.
En 1989, posteriormente a una serie de reuniones
a nivel regional sobre las relaciones de la ACJ con personas
pertenecientes a otros credos, así como de discusiones
sobre la tarea ecuménica de la ACJ en las sociedades
seculares, la Alianza Mundial organizó una reunión
de representantes provenientes de diferentes regiones en Hong
Kong y adoptó una declaración general sobre
inquietudes de índole ecuménica:
“Reafirmamos el rol de la ACJ en la
promoción de la unidad cristiana por un testimonio
común en el desarrollo de una sociedad justa. El Movimiento
debe ser un instrumento de Dios, a quien se ha confiado claramente
la misión de trabajar por Su Reino, en solidaridad
con personas de todas las confesiones e ideologías.
Los problemas y las inquietudes sociales, y los objetivos
y valores religiosos comunes se pueden convertir en una manera
de lograr la solidaridad en el trabajo por la justicia y por
la paz. En la práctica, esto no sólo significa
la cooperación con organizaciones ecuménicas
a niveles nacional e internacional, sino en particular, la
participación en la acción ecuménica
relacionada con los derechos humanos, refugiados, justicia
y paz, los pobres y los oprimidos, y aquellos cuyos “corazones
están heridos” (Isaías 61:1). Mediante
este proceso las personas pertenecientes a diferentes contextos
confesionales se reúnen a nivel local, en las comunidades
y los vecindarios, para empezar a compartir sus vidas, problemas,
esperanzas y aspiraciones. Para nosotros, como cristianos,
nuestra fe en la presencia viva de Jesús será
el poder unificador y la base para nuestro testimonio común;
sin embargo, junto a aquellos otros credos reconoceremos la
presencia de Dios en las realidades a las que nos enfrentamos.”
En 1998, al formular la interpretación
contemporánea de nuestra misión, el Movimiento
mundial ACJ adoptó el “Desafío 21”
(ver Apéndice 2), que exhorta a las ACJs de todo el
mundo a “fomentar el diálogo y la coparticipación
entre personas de diferentes credos e ideologías, reconocer
las identidades culturales de las personas y promover la renovación
cultural.” ¿Qué significa esto en la práctica?
¿Qué más puede hacer la ACJ como Movimiento
mundial integrado por más de 45 millones de miembros,
a fin de desarrollar comunidades pacíficas en donde
se honre la dignidad humana de las personas provenientes de
todos los contextos confesionales y étnicos? Quizás
una manera sea intensificar el énfasis en las iniciativas
de incidencia por la justicia y la paz que aborden las causas
fundamentales del problema en vez de sus síntomas.
¿Cómo podremos movilizar a nuestros miembros
para pronunciarse y cabildear por políticas nacionales
que promuevan la comprensión, el respeto y la paz con
justicia?
JUSTICIA DE GÉNERO
“La justicia de género es el
fin, y si fuera necesario, la compensación para las
desigualdades entre hombres y mujeres que resultan en la subordinación
de las mujeres respecto a los hombres. Estas desigualdades
podrían estar en la distribución de recursos
y oportunidades que permitan a los individuos desarrollar
un capital humano, social, económico y político,
o bien, en las concepciones de dignidad humana, autonomía
personal y derechos que niegan a las mujeres la integridad
física y la capacidad para elegir su manera de vivir.
La justicia de género requiere que las mujeres puedan
asegurar que aquellos que ejercen el poder –ya sea en
el hogar, la comunidad, el mercado o el Estado– puedan
ser responsabilizados, de tal modo que las acciones que, por
motivos de género, limiten el acceso de las mujeres
a los recursos o su capacidad para tomar decisiones, puedan
ser evitadas o sancionadas.” 4
Al poner fin a estas injusticias y crear
una sociedad más justa y equitativa, las mujeres podrán
disfrutar y realizar su potencial en la vida económica,
política, social y cultural sin temor a la violencia
o la discriminación.
Desde el nacimiento hasta la muerte, tanto
en tiempos de paz como en tiempos de guerra, las mujeres enfrentan
la discriminación y violencia a manos del Estado, la
comunidad y la familia. La discriminación y violencia
de género no se limita a ningún sistema político
o económico en particular, sino prevalece en todas
las sociedades del mundo, atravesando límites de riqueza,
raza y cultura. Las áreas en donde predominan la discriminación
y las desigualdades incluyen: la representación en
niveles altos de liderazgo y toma de decisiones, el acceso
a educación y atención médica, nutrición,
derechos de propiedad y herencia, administración de
recursos naturales, empleo, pobreza, feminización del
VIH/SIDA y violencia doméstica.
Mientras que mujeres y niñas representan
la abrumadora mayoría de las víctimas de la
violencia, la discriminación y la exclusión,
es importante reconocer que los hombres y niños varones
también pueden ser objeto de discriminación
en ciertas situaciones, es decir, en luchas por la custodia
y en temas de atención médica. De manera similar,
aunque las mujeres y las niñas suelen encontrarse al
frente de las campañas para proteger, promover y empoderar
a las mujeres, los hombres y los niños también
pueden jugar un rol importante en la lucha por poner fin a
las injusticias de género. La justicia de género
no es solamente un “problema de mujeres”, sino
es deseable para las mujeres y también para los hombres,
y requiere cooperación mutua, comprensión y
diálogo entre los sexos.
El Movimiento ACJ tiene una oportunidad
única para influir en los resultados
El “Desafío 21”, adoptado
en 1998, exhorta a todos los miembros de la ACJ a concentrar
sus esfuerzos en el empoderamiento de todas las personas,
en especial los jóvenes y las mujeres, para aceptar
responsabilidades cada vez mayores y asumir el liderazgo a
todo nivel; trabajar hacia una sociedad equitativa; y defender
y promover los derechos de las mujeres.
Con una membresía que supera los 45
millones de personas, integrada tanto por hombres como por
mujeres, el Movimiento ACJ se encuentra en una posición
fuerte para disipar actitudes y mitos estereotípicos
dañinos en torno a las diferencias entre hombres y
mujeres, que frecuentemente resultan en injusticias de género.
Aunque los grupos de mujeres han hecho progresos considerables
y encomiables, es esencial involucrar en este proceso a hombres
y niños varones. Las ACJs se encuentran en una posición
única para trabajar con niños y hombres jóvenes,
y para hacer conciencia sobre temas de género a temprana
edad, antes de que actitudes y estereotipos negativos lleguen
a arraigarse profundamente.
Lo que hay que hacer
Muchas ACJs están movilizando a hombres
y mujeres para abordar injusticias de género. Las iniciativas
fundamentales incluyen: generación de ingresos y planes
de crédito comunitario para mujeres, programas de concientización
sobre temas de género, y capacitación vocacional
y de liderazgo para niñas y mujeres.
Las mujeres necesitan una representación
justa en roles de liderazgo y toma de decisiones a niveles
local, nacional e internacional, y además, participación
plena en la planificación, implementación y
monitoreo de programas y políticas que las afectan
directamente. Esto es particularmente relevante para mujeres
y niñas en todo el mundo en desarrollo, quienes con
demasiada frecuencia son “beneficiarias” de programas
ineficaces de salud, educación y empleo, planificados
e implementados sin tomar en cuenta los aportes de las mujeres.
Para lograr un cambio real, las mujeres deben ser apoyadas
para que sean escuchadas. Esto requiere iniciativas centradas
en el empoderamiento genuino de las mujeres y la creación
de espacios para su participación significativa en
todos los niveles de los procesos de toma de decisiones.
La ACJ tiene una oportunidad única
para tomar la delantera en esfuerzos dirigidos a incrementar
la participación de las mujeres en roles de liderazgo
y toma de decisiones. Es un hecho conocido que, para lograr
una igualdad de género real y duradera, deben cambiar
las actitudes de los hombres y los niños. No sería
difícil para la ACJ crear un mayor número de
oportunidades para que los millones de niños y hombres
entre sus miembros tomen conciencia de la violencia y discriminación
contra las mujeres y se involucren proactivamente en acciones
para poner fin a este tipo de prácticas. De hecho,
muchas ACJ están comenzando a introducir una dimensión
de género en los programas existentes. A través
de estos programas podremos empezar a cambiar los patrones
de conducta social y cultural de hombres y mujeres, y eliminar
los prejuicios y las prácticas acostumbradas, basadas
en la idea de la inferioridad o superioridad de los sexos.
Las ACJs también pueden continuar
equipando a las niñas y mujeres con las destrezas y
la confianza necesarias para participar efectivamente en la
toma de decisiones, por ejemplo, a través de programas
de incidencia juvenil, liderazgo y empoderamiento.
En nuestra lucha por el desarrollo de comunidades
en donde se respete la dignidad tanto de los hombres como
de las mujeres, en donde mujeres y hombres participen conjuntamente
en la toma de decisiones, es crucial que la justicia de género
se refleje en las propias estructuras de la ACJ. Dado que
las mujeres constituyen el 50% de la población en la
mayoría de comunidades, la representación justa
de las mujeres en posiciones de liderazgo en la ACJ es decisiva
si deseamos promover la integridad de las comunidades y asegurar
la sostenibilidad y la relevancia social en nuestro trabajo. |