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Siempre hay un propósito detrás de cada experiencia

Me acuerdo muy bien del día en que estaba sentado en la sala de mi casa, cuando le dije a mi papá que yo quería aprender un nuevo idioma que fuera diferente al inglés, porque ya en el colegio estaba aprendiendo y simplemente quería un reto más. Él me preguntó qué idioma quería aprender. Y mi respuesta fue «el más difícil». Y fue así como a los 11 años empecé a estudiar chino-mandarín… En ese momento no tenía idea en absoluto de cuál era el propósito detrás de aprender un idioma como ese. Mucha gente decía que me serviría mucho en el futuro cuando fuera grande y trabaja en empresas.

Después de muchos años de estar aprendiendo diferentes idiomas y de seguir mi proceso de forjar mi carácter como ser humano integral entendí que muchas veces uno no sabe por qué suceden las cosas, pero siempre hay propósitos detrás de ellas.

Esa experiencia con chino-mandarín me permitió entender que aprender un nuevo idioma es como llevar al cerebro al gym: te hace generar mayores conexiones cerebrales, te hace comprender tu lengua materna mejor y mejorar tu comunicación en esa lengua, tener más seguridad al hablar y especialmente te entrena en el proceso de aprender nuevos idiomas. Yo nunca me imaginé que el propósito detrás de todo fuera poder llegar a aprender y mejorar varios otros idiomas como inglés o alemán, y poder servir a otros a través de estas herramientas lingüísticas.

Fue gracias a toda mi experiencia en el voluntariado y de crecimiento personal en la YMCA que entendí que los propósitos existen y que a través de hablar nuevos idiomas puedo aportar mucho al desarrollo humano de muchos niños y jóvenes, al mismo tiempo que aprenden y fortalecen su inglés en los programas de campamento de la YMCA.

Juan Tenjo, Voluntario YMCA Bogotá

Nota del Boletín de la Red de Comunicaciones YMCA Colombia, abril 2018